Información
general: Con su peculiar aspecto de bota de alto tacón, Italia ha aportado
al mundo tres milenios de historia, cultura y gastronomía sin parangón. Papas,
artistas multidisciplinares y genios, poetas y escritores, amantes, políticos-empresarios
y potentados forman parte de la iconología italiana pretérita y más actual. Es
posible visitar vestigios romanos, contemplar innumerables muestras del arte renacentista,
permanecer en diminutos pueblos de montaña del medievo, esquiar en los Alpes,
adentrarse en los canales venecianos y deleitarse con innumerables iglesias. También
se pueden satisfacer los placeres más elementales, disfrutando de la comida y
el vino, mejorando el guardarropa y entregándose a la dolce vita.
Tienes que saber... Abril y mayo junto con octubre y noviembre son los
mejores meses para visitar Italia, cuando el paisaje se embellece, las temperaturas
se mantienen agradables y escasean las multitudes. Se recomienda evitar agosto,
mes vacacional para la mayoría de los italianos, y que supone el cierre de muchos
comercios y negocios. La temporada de esquí se alarga de diciembre a finales de
marzo, mientras que la mejor época para bañarse en el mar transcurre entre junio
y septiembre; para practicar senderismo en los Alpes, es preferible entre julio
y septiembre. Es posible acercarse al sur en noviembre y diciembre sin encontrarse
con temperaturas propias del invierno. Un factor determinante para planear una
visita al país podrían ser sus innumerables eventos tradicionales y festivos;
la Semana Santa se celebra con especial fervor y cada pueblo organiza una gran
fiesta en honor a su santo patrono. Descripción
de las atracciones turísticas: Italia, con una de las historias más largas
y una de las culturas más ricas de Europa, es, sin duda, la cuna de la civilización
Occidental. Roma fue la capital del Imperio Romano y ahora alberga la Ciudad del
Vaticano, la sede de la Iglesia Católica Romana. Florencia, la ciudad de Miguel
Ángel y Leonardo da Vinci, fue uno de los más grandes centros del Renacimiento,
y está cargada de bellezas artísticas y arquitectónicas. Venecia, cuya riqueza
se afianzó con el comercio con Oriente, se desarrolló y evolucionó en una serie
de islas y canales, que se convirtieron en sus calles, con plazas, palacios y
fabulosas iglesias. Sin embargo, las montañas de los Alpes del Sur y los picos
y valles de los Apeninos tienen mucho que decir sobre las bellezas naturales del
país. Y también sus largas costas, otro fabuloso destino para conocer los dotes
naturales de Italia, o las islas de Sicilia, Cerdeña o Capri, que se convirtieron
en sitios de veraneo muy visitados. Al mismo tiempo, y con toda seguridad, una
de las mayores atracciones de Italia es su gente y la cultura contemporánea. Los
italianos en general viven la vida con pasión y vehemencia. Por otra parte, la
calidad de la comida, del vino y del diseño italianos son indiscutibles.
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